Cada animal tiene importancia vital en los ecosistemas y el castor no es la excepción a la regla

Desde etapas escolares, cuando se enseña la cadena alimentaria y el funcionamiento de los ecosistemas, en relación a sus diversos protagonistas, queda claramente establecido, que cada organismo cumple un rol dentro del mismo, asegurando el equilibrio natural de cada especie, en donde sólo el ser humano es el agente capaz de alterar artificial y negativamente (en la mayoría de los casos) dicho ambiente.

Hay por supuesto, especies que se consideran endémicas en una región e incluso ciertos “expertos” proponen alternativas para erradicar o por lo menos disminuir su presencia. Sn embargo, se ha demostrado que esto no es necesario, a menos que se trate de una especie invasora. Por el resto, la naturaleza logra restablecer el equilibrio alterado.

De manera similar, está ocurriendo actualmente con las poblaciones de castores, sobretodo en Norteamérica. En principio, es necesario destacar que los castores son una especie de roedores de tipo semiacuaticos, famosos en las caricaturas, por ser los fabricantes de las represas en zonas silvestres, y en realidad esto es así. Básicamente, existen dos especies de castores, la de tipo americano y el europeo.

Pues bien, mientras en Noruega, Rusia y la e publica Checa, se han incrementado los esfuerzos para asegurar la población de castores en la zona, protegiéndolos de cazadores furtivos, que anhelan su valiosa piel y de personas que los envenenan por considerarlos dañinos para el ecosistema. En Norteamérica, las condiciones son totalmente distintas.

Específicamente, en la Tierra de Fuego de Canadá, se ha intentado exterminarlo por considerarlo una especie que altera el medio ambiente. Si supieran cuán errados están en su valoración. Y es que si bien es cierto, como decíamos al inicio, que en lugares donde no es originario, puede afectar negativamente, en las zonas que le son propias, su papel como agente equilibrante del ecosistema es fundamental.

No solo por la capacidad de conformar diques, que a su vez crean humedales, previenen inundaciones y erradican agentes contaminantes de las corrientes del agua. Sino que además, un estudio Checo ha concluido que gracias al lodo que arrastran entre sus patas al desplazarse son animales capaces de mantener la humedad en terrenos áridos.

Es momento, de dejar la visión antropocéntrica, sobe la cual el ser humano tiene capacidad de decidir la existencia o no de otras especies.

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